El Pueblo Español no existe, o, cuando menos, ha sido el gran ausente de su propia historia. En el pasado, cual insistía Valle-Inclán, se hallan las claves del porvenir, pero en la amnésica España el pasado ni siquiera termina de pasar nunca, y se repite constante, obsesivamente.
«Queda aquí un esbozo de la historia reciente de éste, revelada a través de las andanzas de sus hijos. La gente de ese pueblo, es decir, todos esos millones de pueblos que habitaron y habitan España o las Españas, sigue temiendo desvanecerse si se asocia de veras, alma con alma, corazón con corazón, mente con mente, y por ello, en su soledad, únicamente en su soledad, disfruta de una vida y de una historia.
En todo caso, aquí quedan recensadas a vuelapluma, rescatadas por los pelos, veintidós vidas de los millones de ellas que se necesitarían contar para componer, por encima siquiera, una Historia del Pueblo Español.»
El Pueblo Español no existe, o, cuando menos, ha sido el gran ausente de su propia historia. En el pasado, cual insistía Valle-Inclán, se hallan las claves del porvenir, pero en la amnésica España el pasado ni siquiera termina de pasar nunca, y se repite constante, obsesivamente.
«Queda aquí un esbozo de la historia reciente de éste, revelada a través de las andanzas de sus hijos. La gente de ese pueblo, es decir, todos esos ...