Alfonso Mateo-Sagasta, Primer Premio Internacional Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2005 por Ladrones de tinta . (06/06/2005) El escritor Alfonso Mateo-Sagasta Llopis (Madrid, 1960), ha recibido esta noche el Primer Premio Internacional Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2005 por su novela Ladrones de tinta, publicada por Ediciones B. Jesús Sánchez Adalid, igualmente autor de la editorial del Grupo Zeta, ha resultado finalista con su novela El cautivo (Ediciones B). El jurado ha destacado de la novela premiada su “ambición” y ha valorado su “aspiración” al “atreverse a poner en pie a los escritores del Siglo de Oro, como Lope de Vega o Quevedo”. También se ha tenido en cuenta los “valores literarios” de Ladrones de tinta, su “estilo” y su “credibilidad”. El Premio Internacional Novela Histórica Ciudad de Zaragoza, que está dotado con 2.000 euros, se ha convocado este año por primera vez y a él se han presentado 30 novelas de editoriales españolas escritas por autores españoles o extranjeros, pero siempre en lengua castellana. El jurado, íntegramente compuesto por escritores, ha sido conformado en esta primera edición Jesús Calvo Poyato, Almudena de Arteaga, María Pilar Queralt, José Luis Corral y Juan Bolea. Obra premiada: LADRONES DE TINTAS Diez años después de que Francisco Robles editara la novelita titulada El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, un tal Alonso Fernández de Avellaneda se atreve a sacar una segunda parte. Robles, furioso por que un avispado le pise un negocio por el que lleva años luchando, encarga a Isidoro Montemayor, uno de sus empleados, que encuentre al tal Avellaneda para ajustarle las cuentas. Curtido en todo tipo de lances tras sus años como encargado de un garito y gacetillero de la Corte, Montemayor se mueve como pez en el agua tanto en los tugurios más inhóspitos como en los círculos literarios más selectos. Indagando en unos y otros, pronto descubre que Avellaneda no existe; es un seudónimo tras el que se oculta alguien que dice haber sido ofendido por Cervantes, a quien trata de cornudo y homosexual. A Montemayor no le queda entonces más remedio que sumergirse en el Quijote y en la vida de don Miguel para comprobar qué hay de verdad en ello y quién puede querer tan mal al maestro como para acusarlo de algo que puede acabar llevándolo a la hoguera. De la mano de Isidoro Montemayor y del variopinto elenco de personajes que, como él, emplean las artimañanas más insospechadas para sobrevivir en la Corte, Mateo-Sagasta logra que el lector se sumerja de pleno en el Madrid del Siglo de Oro. El autor de El olor de las especias corrobora sus dotes narrativas al lograr transmitir con gran verismo y riqueza de detalle, pero también con agilidad y sentido del humor, un periodo único en la historia española. ALFONSO MATEO-SAGASTA LLOPIS Alfonso Mateo-Sagasta Llopis (Madrid, 1968) es licenciado en Geografía e Historia, especialidad en Historia Antigua y Medieval. Después de ejercer como arqueólogo en proyectos relacionados con la Edad Media peninsular, fue cofundador de la Librería Tipo, especializada en arqueología y antropología, y editor de la revista Arqrítica. El olor de las especias, su primera novela, narraba el apasionante periplo de cuatro caballeros por la España musulmana. Publicada por Ediciones B, fue muy bien acogida por los lectores, reeditándose varias veces.
El escritor Alfonso Mateo-Sagasta Llopis (Madrid, 1960), ha recibido esta noche el Primer Premio Internacional Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2005 por su novela Ladrones de tinta, publicada por Ediciones B.
Jesús Sánchez Adalid, igualmente autor de la editorial del Grupo Zeta, ha resultado finalista con su novela El cautivo (Ediciones B).
El jurado ha destacado de la novela premiada su “ambición” y ha valorado su “aspiración” al “atreverse a poner en pie a los escritores del Siglo de Oro, como Lope de Vega o Quevedo”. También se ha tenido en cuenta los “valores literarios” de Ladrones de tinta, su “estilo” y su “credibilidad”.
El Premio Internacional Novela Histórica Ciudad de Zaragoza, que está dotado con 2.000 euros, se ha convocado este año por primera vez y a él se han presentado 30 novelas de editoriales españolas escritas por autores españoles o extranjeros, pero siempre en lengua castellana.
El jurado, íntegramente compuesto por escritores, ha sido conformado en esta primera edición Jesús Calvo Poyato, Almudena de Arteaga, María Pilar Queralt, José Luis Corral y Juan Bolea.
Obra premiada:
LADRONES DE TINTAS
Diez años después de que Francisco Robles editara la novelita titulada El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, un tal Alonso Fernández de Avellaneda se atreve a sacar una segunda parte. Robles, furioso por que un avispado le pise un negocio por el que lleva años luchando, encarga a Isidoro Montemayor, uno de sus empleados, que encuentre al tal Avellaneda para ajustarle las cuentas. Curtido en todo tipo de lances tras sus años como encargado de un garito y gacetillero de la Corte, Montemayor se mueve como pez en el agua tanto en los tugurios más inhóspitos como en los círculos literarios más selectos. Indagando en unos y otros, pronto descubre que Avellaneda no existe; es un seudónimo tras el que se oculta alguien que dice haber sido ofendido por Cervantes, a quien trata de cornudo y homosexual. A Montemayor no le queda entonces más remedio que sumergirse en el Quijote y en la vida de don Miguel para comprobar qué hay de verdad en ello y quién puede querer tan mal al maestro como para acusarlo de algo que puede acabar llevándolo a la hoguera.
De la mano de Isidoro Montemayor y del variopinto elenco de personajes que, como él, emplean las artimañanas más insospechadas para sobrevivir en la Corte, Mateo-Sagasta logra que el lector se sumerja de pleno en el Madrid del Siglo de Oro. El autor de El olor de las especias corrobora sus dotes narrativas al lograr transmitir con gran verismo y riqueza de detalle, pero también con agilidad y sentido del humor, un periodo único en la historia española.
ALFONSO MATEO-SAGASTA LLOPIS